La videncia y su naturaleza innata: perspectiva científica

La videncia y su naturaleza innata: perspectiva científica

La videncia se desarrolla a través de lo que algunos llaman “un don”, el cual viene a significar el conocimiento de hechos o cuestiones que aún no han sucedido o están a punto de suceder.

La videncia en sí, puede ser el adelantarse en tan solo unos segundos a algo que puede ocurrir hasta prevenir el futuro en un período más o menos largo de tiempo. En cuestiones esotéricas,  ello también implica el estudio de distintas posibilidades y opciones que se nos plantearán en dicho futuro.

En realidad los expertos diferencian entre intuición y premonición. La intuición se refiere más bien a procesos lógicos o esperables que pueden abarcar un lapsus más o menos corto de tiempo, desde que tenemos dicha intuición hasta que ocurre. Es ésta una cuestión a la que todos tenemos acceso y en la que entran determinados factores previsibles o lógicos.

En cuanto al vaticinio o premoniciones, son cuestiones fundamentalmente propias, personales,  únicas y características de unas pocas personas y se podrían describir como la capacidad de ver, o preveer o predecir cuestiones que pasarán en el futuro, de una manera más o menos clarividente. Un buen vidente debe ser una persona que, de manera innata, tiene esta capacidad para ver y analizar todas las variantes del futuro.

Videncia Real

En realidad, la ciencia a día de hoy no ha dado una explicación satisfactoria al respecto de este hecho. Para la mayoría de los científicos este hecho es calificado como “paranormal” o atribuyen el hecho al concepto de “casualidad”.

videncia real de nacimiento

Al respecto podríamos decir que, con el anterior término, “paranormal” la ciencia tapa su desconocimiento y sobre la concepción de la casualidad, podría ser en uno o dos casos, pero el mero hecho de saber en gran número de ocasiones lo que está por venir, anula el propio término de casual.

Existen algunas teorías que vinculan este hecho, esta capacidad desarrollada con aquellas personas que están más vinculadas con su hemisferio derecho del cerebro, ya que esta parce es la que rige y gobierna el plano de lo simbólico, lo creativo, lo intuitivo y todo aquello que escapa a un ordenamiento razonado. Sería por ello, por este uso mayor de la parte derecha del cerebro que se desarrollará más y dichas personas adquirirán la facultad de poder ver y saber más que el resto de las personas.

Esta teoría basada en el mayor desarrollo de distintas partes cerebrales debido a su uso, viene a ser complementaria, en la mayoría de los casos, por quien afirma que es una cuestión de genes transmitidos de unas generaciones a otras.

Videncia y Ciencia

En relación a la anterior teoría se podría mencionar los resultados de un estudio científico realizado en Estados Unidos, con personas de distintas partes del mundo que aparentemente tenían la capacidad de predecir el futuro.

De un sector de muestra de 50 personas que decían tener “el don de poder sentir, ver o predecir el futuro”, se obtuvieron los siguientes datos:

  • 38 personas fueron descartadas, ya que sus predicciones estaban basadas en la casualidad o fundamentadas en el método acierto-error.
  • Para las 12 personas restantes no se encontró explicación posible. Su rango de acierto osciló de media desde un 80% a un 90%. Dos personas pasaron todas las pruebas sin ningún error. (Eran pruebas donde se pedía concentración y se debía adivinar una serie de datos)

Lo interesante de estas doce personas eran dos premisas, según los científicos:

  • Cuántas de estas personas tenían antecedentes con dicho don o facultad para saber cuestiones que escapaban al resto de los mortales.
  • Cuantos habían desarrollado su don a través del desarrollo de su parte derecha del cerebro, sin ser reprimidos y aceptando y potenciando su condición “especial”

Estos fueron los resultados al respecto de las dos premisas anteriores:

  • De las doce personas solo dos presentaban los antecedentes en sus padres. Es decir, que estos también tenían la facultad de saber. Analizando la genealogía del las otras diez personas se descubrió que si bien sus padres “no desarrollaron tal habilidad” (quizá por represión), sí tenían antecedentes con personas y familiares lejanos o de otras generaciones sensibilizadas y capaces de predecir hechos futuros.
  • Todos habían tenido una educación sin represión. Tomándose como “normal” su especial capacidad.
  • Por otro lado predominaban personalidades vinculadas con la creación, con el desarrollo de actividades laborales artísticas y cognitivas.

A modo de conclusión, podríamos decir que estadísticamente, existe un porcentaje reducido de personas que tienen determinadas facultades más desarrolladas que otros. Es lo que algunos llaman “un don” o “una gracia de Dios” que permite saber y ver cuestiones futuras.

Se ve también que pese a lo genético, el ambiente, la aceptación de esas personas “especiales” en la sociedad es esencial para que puedan desarrollar y potenciar dicha habilidad cerebral.