Videntes de verdad

Videntes de verdad

Queramos o no, la videncia en los últimos tiempos se ha convertido en un fenómeno social. Cada día más personas se sienten atraídas por el conocimiento sobre su futuro. Ante tal demanda ha surgido una proliferación de videntes de manera desmesurada. En  este artículo analizaremos qué es y cómo debe ser las videntes de verdad, frente a otras tantas que se anuncian sin verdaderamente serlo.

Una vidente de verdad no es alguien que de la noche a la mañana quiera y se proponga serlo. Ni siquiera una tarotista puede llegar a leer las cartas con la certeza y la prestancia de alguien que lleva años, incluso una vida, dedicada al estudio y desarrollo del oficio del Tarot, tanto en uno como en otro caso, siendo cuestiones distintas, se requieren actitudes y aptitudes que se pueden proyectar durante toda una vida.

Videncia Verdadera: Videntes de Verdad

En el caso de la videncia; una verdadera vidente, una vidente de verdad es alguien que ha nacido con el “don”, con la capacidad de intuir y saber sentir cuestiones que aún no han ocurrido o que le quedan lejos. Es, por lo tanto, en el caso de la videncia, una cuestión natural y hereditaria. En este caso uno no elige ser vidente, es un rasgo con el que se nace y que, de una manera u otra, viene determinado por la herencia de nuestros ancestros. Este hecho, además, es sumamente raro y excepcional. De este modo alguien no puede decidir ser vidente o no. Es una cuestión, la videncia de verdad, que se desarrolla desde pequeños y que dura toda una vida.

Un primer estadio de la videncia de verdad, el desarrollado en la infancia, viene determinado por una aceptación de lo que esa persona es, siente y puede llegar a intuir. A veces no es fácil saber que nos pasa e identificar dichas percepciones para, a la postre, darles un significado.

Pasada ya la pubertad y si la persona no ha querido renegar de dicho “don”, ya que no es fácil convivir con este tipo de sensaciones, en un segundo estadio del proceso, asistimos a una canalización de energía, a un desarrollo y control del hecho perceptivo y a dotar de organización y significado coherente las sensaciones o las visiones que se perciben. Se trata en este período, tras la toma de conciencia y aceptación, de “someter y racionalizar” de una manera u otra nuestras percepciones. De poder controlarlas, enfocarlas y canalizarlas, en definitiva.

Por último, tras el período anterior, entraríamos en una tercera etapa, donde se trata de desarrollar y potenciar dicha capacidad o capacidades perceptivas, a través de la experiencia y, muy importante, ayudando a otras personas que requieren de nuestra excepcional capacidad intuitiva y sensitiva.

Videncia real

Es, por lo tanto, como se puede ver un proceso que dura toda una vida y que conlleva un largo, laborioso y complicado proceso; por ello una vidente de verdad, como decíamos al comienzo, es alguien que nace y que se desarrolla, que ha debido de serlo durante toda su vida y, como tal, podrá aportarnos experiencias a través de su propia vida y su propio desarrollo cognitivo e interpretativo a través de las experiencias sufridas y vividas.

videntes de verdad

Debemos siempre ser muy cuidadosos en quién depositamos nuestra confianza. Una vidente natural o las videntes de verdad son difíciles de encontrar ya que, bajo tanto y tanto marketing de consultas de supuestas videntes y supuestas tarotistas, una vidente de verdad no requiere decir que es la mejor, simplemente porque no lo necesita. Su trabajo, su experiencia, su don y su excepcional trabajo con las personas que llaman y consultan son su mejor presentación. Precisamente, en esta línea nuestras videntes son las más recomendadas por las personas que han podido hablar con ellas. Es una cuestión esencial, una oportunidad única quizá de poder hablar y saber nuestro futuro en la confianza de una verdadera vidente, una vidente de verdad que pone todo su conocimiento, su experiencia y su don a nuestro servicio.